Datos Básicos: 13 asistentes, que disfrutaron de una completa ruta por la Sierra de Ayllón y un merecido refrigerio en la preciosa plaza de Riaza. En la realización de la ruta se recorrieron 15 kilómetros de longitud aproximadamente y se libró un desnivel de más de 800 metros.
Crónica: Los participantes de Madrid emplearon 1 hora y 15 minutos en desplazarse desde sus puntos de salida hasta el puerto de la Quesera, lugar de salida de la ruta, mientras que los toledanos emplearon una hora más hasta que alcanzaron el puerto.
A las 8:30 horas, una vez aparcados los vehículos, un grupo de 13 asistentes preparaban el material y la ropa adecuada para la realización de la ruta. La temperatura en ese momento era de 14 grados, engañosa, puesto que el cielo estaba nublado y el ligero viento que soplaba hacían que la sensación térmica fuera menor.
Una vez realizadas las pertinentes explicaciones por el organizador, se dio la bienvenida a los nuevos participantes que se incorporaban a una ruta del club y se comenzaba la misma sobre las 8:45 horas.
La primera parada se realizaba en el collado de los Lobos, y es que, pese a que la temperatura era fresca, el desnivel comenzaba a hacerse notar en la temperatura de los participantes. Tras ajustar la mochila y la ropa, el grupo comenzó la ascensión hacia la peña de la Silla (1935 m). Allí se realizó una nueva parada técnica y se aprovechó para tomar las primeras fotos de la jornada. Poco después se alcanzaba la peña de la Tiñosa (1948 m) donde un grupo permaneció tomando fotos y otro grupo alcanzaba el cercano pico del Granero de 1973 m.
Una vez reagrupados en el collado que daba acceso a la peña de la Tiñosa, el grupo inició la cresta del Dragón, siempre por la cresta, ya que también es posible ir por una pequeña senda que transcurre unas decenas de metros hacia el oeste.
Tras una breve parada hacia la mitad del recorrido, el grupo continuó hasta finalizar la cresta propiamente dicha y realizar una nueva parada en el paraje del Corralón. Esta parada fue más larga para tomar algo de fruta e hidratar. A partir de ahí, el grupo encaró la segunda parte de la ruta, que llevaría hasta el pico de la Atalaya, de 1884 m. En este lugar se realizó la tradicional foto con la bandera del club. Al soplar bastante el viento, el organizador decidió volver al Corralón, que estaba más resguardado para realizar la parada principal de la ruta. Allí cada participante tomó sus viandas, y se estrenó una bota de vino que acompañará a las rutas del club y que el socio Antonio preparó previamente para que el vino se conserve a la perfección.
Tras un merecido descanso en este precioso lugar, el organizador en colaboración con varios de los participantes ubicó y localizó la famosa “silla de piedra”, para llevar al grupo hasta ella y realizar allí, como si de un “fotomatón” se tratase, una fotografía de recuerdo de todos y cada uno de los participantes.
Una vez tomadas todas las fotografías, se retomó la vuelta por una senda paralela al recorrido de la cresta, hasta tomar una desviación hacia el oeste que permitiría alcanzar una nueva senda, tras descender por un canchal una altura de unos 200 metros en poco más de un kilómetro.
Una vez alcanzada la senda y tras atravesar piornos y brezos que hacían muy incómoda la progresión del grupo, éste alcanzó una preciosa chorrera que tenía un pequeño embalsamiento de agua y donde el grupo aprovechó para refrescarse, y donde algunos valientes también aprovecharon para rellenar sus cantimploras.
Tras pasar al lado de bastantes colmenas y con la correspondiente precaución para evitar percances con las mismas, el grupo alcanzó la carretera SG-112 que une Riaza con Majaelrayo.
El grupo siguió esta carretera durante más de dos kilómetros hasta alcanzar de nuevo el puerto de la Quesera, punto inicial de la ruta.
Una vez finalizada la misma, el grupo felicitó a Julián, un joven socio de 10 años que inauguró su trayectoria como montañero y que aguantó perfectamente esta preciosa y entretenida ruta.
Tras dar por concluida la ruta, muchos de los participantes se emplazaron en la preciosa plaza de Riaza para tomar unos merecidos refrigerios y compartir anécdotas y comentarios antes de emplazarse a la semana siguiente para la siguiente ruta del club y emprender el camino de vuelta a sus puntos de origen.
