Datos Básicos:
Longitud: 17 km
Desnivel: 150 m
Duración: 5 y media horas.
Punto y hora de inicio: 09:30 horas en el cementerio de Navalcán.
Participantes: 7 sociosCrónica: Una vez los socios se agruparon ya que los que venían de Toledo tomaron café en El Casar de Talavera y el grupo que iba directamente al punto de inicio lo tomó en Navalcán, para comenzar la ruta tras una explicación de lo que se iba a ver por parte del organizador. Finalmente eran las 10 horas cuando se comenzaba a andar, en un día soleado y que se presuponía caluroso con 27 grados de temperatura máxima según las previsiones.
Tras unos pocos kilómetros de recorrido de agradable bajada, el grupo alcanzó el embalse de Navalcán, donde se comienzan a observar la mayoría de las aves que se visualizaron como algunas grullas, cigüeñas y algunos milanos. Durante unos 6 kilómetros la ruta es deliciosa, llana, sin dificultad y con diversos miradores para disfrutar del embalse y del entorno, con unas vistas privilegiadas al Almanzor. Ni que decir tiene que las fotos que se hicieron en este tramo de la ruta fueron muy numerosas.
Cerca de la presa, la senda se retira del embalse en dirección noroeste para alcanzar la carretera TO-1291, carretera que hay que atravesar para llegar hasta el mirador sobre el río Guadyerbas donde se observa una pequeña laguna muy agradable donde el grupo hizo una parada para reponer fuerzas e hidratar.
Una vez repuestas las fuerzas, el grupo continuó unos 100 metros por la ruta de las aves, que hay que decir que está balizada pero de forma muy irregular y caótica, habiendo varios carteles a menos de 10 metros y en otras ocasiones se echan en falta señalizaciones porque puede provocar despistes y pérdida de las personas que sigan la ruta sin un GPS o un mapa. Sin duda un punto en el debe de la Diputación y de la federación que ha balizado la ruta en los mismos puntos en los que ya estaba balizada y no aporta mejoras a lo que ya había antes.
Dicho esto, el grupo se desvió hacia el oeste en busca del puente Romano que cruza el río Guadyerbas. Durante 1 kilómetro y medio aproximadamente el grupo fue cerca del río hasta encontrar en primer lugar los arranques de lo que en su día fue un puente romano y desde donde se podía observar a unos 50 metros el otro puente romano, el que aún sigue en pie.
El grupo se dirigió hacia el puente donde se hicieron multitud de fotos, entre ellas la tradicional foto del grupo con la bandera.
Una vez realizadas las fotos y disfrutado del entorno, el grupo regresó sobre sus pasos hasta coger de nuevo el itinerario de la ruta de las Aves para comenzar la subida del día, que superaba el desnivel entre el río y la meseta. Una vez realizada la subida, el grupo se dirigió hacia la cuerda de las Calabazas, aunque antes de comenzarla, se decidió parar en una zona de sombra y protegida del viento donde el grupo hizo la parada principal para comer.
Tras un buen rato de charla y comida tranquila, el grupo retomó la marcha por una dehesa que se transformaba en llano sin árboles donde pegaba especialmente el sol y desde donde se divisaban unas preciosas vistas de la Sierra de Gredos y más concretamente del Almanzor y la Mira en particular.
Posteriormente, el grupo llegó hasta el Embalse de la Cebollosa, una laguna artificial que se utilizaba como abrevadero de animales, y que en esta ocasión estaba prácticamente llena de agua gracias a las últimas lluvias registradas.
Tras las fotos de rigor, el grupo continuó la marcha los últimos kilómetros ya con bastante calor, aunque el viento que no era excesivamente caluroso y las sombras de las encinas de la dehesa aliviaban dicho calor y hacían más soportable el tramo.
Una vez alcanzado el pueblo, se localizó un bar en la plaza donde se degustaron refrescos y cervezas frías para analizar el día y la ruta.
Posteriormente solo faltaba finalizar la ruta en su último tramo para llegar al punto de inicio donde el grupo se despidió hasta la próxima ruta.
