Datos Básicos:
Longitud: 12 km
Desnivel: 130 m
Duración: 4 horas.
Punto y hora de inicio: 09:30 horas en la zona de aparcamiento en la Avenida España, en El Berrueco.
Participantes: 7 socios y 2 no socios

Crónica: Una vez reunidos los socios en la zona de inicio de la ruta, la Avenida de España, junto a la Plaza de la Picota, se explicó brevemente como iba a ser y que no tendría ninguna dificultad digna de mención, ya que la mayor parte del recorrido iba a ser por pistas y senderos con muy poco desnivel.

La ruta comenzó atravesando el pueblo en el que se pudo ver y sacar las primeras fotos de diferentes piezas realizadas en piedra, como pilones o potros de herrar, en homenaje a los canteros del pueblo. Enseguida se llegó a la Iglesia de Santo Tomás Apóstol, lugar desde donde se pudo contemplar por primera vez el embalse de El Atazar. Después de dejar atrás la iglesia y bajar por un camino con una fuerte pendiente, se llegó a la Senda del Genaro, la cual bordea todo el embalse, aunque el grupo solo la siguió durante un pequeño tramo.

Tras seguir la senda durante un rato, enseguida se llegó a la orilla del embalse, y dado que ofrecía unas estupendas vistas, se aprovechó para realizar la tradicional foto de grupo con la bandera del club. Una vez retomado el camino, se tomó un desvió a la izquierda para dejar atrás la Senda del Genaro y el embalse. A partir de ahí se siguió por un camino con algunas zonas de arbolado, lo cuál se agradeció bastante ya que a medida que avanzaba el día, el calor empezó a apretar con intensidad.

Al cabo de otro rato andando se llegó a la Torre Mirabel, una torre del siglo XVI utilizada para la vigilancia de las dehesas y pastos de la zona, pero al encontrarse dentro de una finca privada que estaba vallada, el grupo se tuvo que contentar con sacar algunas fotos desde la distancia. Una vez que el grupo llegó a Sieteiglesias, debido a las altas temperaturas de la jornada, se decidió buscar la terraza de un bar para tomar un refrigerio, y tras preguntar a un paisano del pueblo, éste nos indico donde se encontraba el único bar que había en todo el pueblo.

Tras una merecida parada, se retomó la marcha, al principio por un lateral de una carretera que pasaba junto al pueblo, y más adelante ya por un camino, el cuál llevaría al grupo hasta el Puente Romano, lugar elegido para realizar una breve parada para almorzar. Una vez retomado el camino, se llegó nuevamente al El Berrueco, pasando por la Iglesia de Santo Tomás Apóstol y deshaciendo el camino hasta llegar al punto de inicio. Como es costumbre, se finalizó la ruta tomando otra nueva ronda de refrigerios.

CLXIII Ruta – El Berrueco