Datos Básicos: De un grupo inicialmente apuntado de 18 asistentes, finalmente un grupo de 16 personas fueron los que asistieron a esta preciosa ruta de 18 kms de longitud y unos 375 metros de desnivel.
Crónica: Tras un viaje de una hora y quince minutos desde Toledo, el grupo llegó con puntualidad al punto de salida, sito en la localidad de Los Cortijos de Abajo, en un entorno precioso, la parte sur de los Montes de Toledo. La ruta que realizó el club es una extensión de la homologada y catalogada como PR-CR
27.Una vez indicadas las características de la ruta por el organizador de la misma, el grupo comenzó el recorrido en dirección norte. Tras partir de Los cortijos de Arriba el primer punto de interés por el que se pasó es la casa de Urbano, una casa de labranza que indicó la proximidad del embalse de Valdeibáñez.
Este pequeño embalse, es un lugar precioso para descansar, tomar fotos y disfrutar del entorno. Allí el grupo hizo la primera parada para reajustar la mochila y regular el número de capas necesario para no pasar frío ni calor.
Tras las preceptivas fotos, el grupo continuó por el camino de Valdeibáñez, tomando posteriormente el camino de las Bellotas, hasta alcanzar un collado a unos 936 mts de altitud. Ahí el camino giró hacia el suroeste. Tras una corta bajada hasta el arroyo de la Fuente del Común, y después de haber empleado unas dos horas y media de ruta, el grupo hizo la primera parada para reponer fuerzas, tomar fotos y de paso ver cómo pasaban ciclistas empleando el trazado del PR-27 como lugar de entrenamiento. En mitad de un robledal, en una pequeña pradera, el grupo disfrutó de unos minutos de descanso.
A partir de ahí, comenzaría la subida más pronunciada de la ruta, que no tenía dificultad para los participantes más allá de subir un repecho extendido. Además, el tiempo acompañaba puesto que no era caluroso, ni frío, más bien fresco, lo que invitaba a andar, y disfrutar de las vistas.
Una vez se alcanzó la cota máxima de la ruta, 1037 mts, el grupo hizo una corta parada para realizar la foto de familia tradicional con la bandera del club. A esa altura de la ruta, el cielo se iba nublando cada vez más, cumpliendo las previsiones anunciadas por los diferentes canales de información meteorológica.
A partir de ahí, el grupo tomó el camino de las Cañadas, para comenzar un suave y pronunciado descenso hasta el pueblo de los Cortijos de Arriba. A la entrada del pueblo cayeron unas gotas que hicieron presagiar el comienzo de la caída de la lluvia, pero no fue más que un amago, puesto que no llegó a ser lluvia continua, sino un ligero chispeo de gotas que no obligó a sacar ni los chubasqueros.
El grupo iba en busca de la parada central de la ruta y poder disfrutar y compartir las viandas que cada uno llevaba. El lugar elegido fue la ermita en honor a la Virgen de Fátima, pero tras ofrecerse de avanzadilla el socio Lorenzo Martín y comprobar si había espacio suficiente en los alrededores de la ermita para poder acoger a todo el grupo y que se pudieran respetar las medidas COVID, se descartó la opción, ya que en los alrededores había ya comiendo otro grupo de senderistas.
Finalmente se optó por comer en una zona recreativa, castigada como tantas otras infraestructuras por la borrasca “Filomena”, que había tirado abajo el techo de un portal en el que poder refugiarse. La existencia de numerosas mesas, situadas a varios metros de distancia unas de otras, hicieron que el grupo se repartiera en varias de ellas, y se pudiera disfrutar plácidamente de los alimentos que se llevaron los asistentes a la ruta. Además de riquísimos alimentos, no faltaron las bromas y el buen ambiente.
Tras una relajada comida, faltaban tres cómodos kilómetros de bajada hasta los vehículos, esta vez sí bajo un cielo amenazante, que sin embargo no descargó en ningún momento. Una vez en el punto inicial, el coordinador del concurso de fotografía del club, y miembro de la junta directiva, D. Rubén Mateos, hizo entrega al socio D. Antonio Izquierdo del regalo como vencedor de la segunda edición del concurso de fotografía (edición 2020) que el club organiza, y cuyo vencedor recibió una chaqueta softshell con el logo del club.
Tras las preceptivas fotos del vencedor con su premio y tras tomar los tradicionales refrigerios, se dio por concluida la ruta, emplazándose todo el grupo a la próxima ruta.
