Datos Básicos: El inicio de la ruta era el aparcamiento del Área recreativa “La Cabrera” en la carretera de Los Navalucillos a Los Alares.
Nuestro objetivo era el Pico Carquesales de 1212 m, pasando previamente por el Mirador del Risco Ñaña.Crónica: Tras disfrutar de un café en el bar de la casa rural “La Cabrera”, Iniciamos la marcha con una temperatura fresca pero agradable, bajo un cielo cambiante de nubes y claros.
Tomamos el camino de Espinoso a Robledo del Buey, ancho y tendido, y tras un par de curvas, pasamos junto al depósito de la Cabrera y las ruinas de la Becilla y dejamos a la izquierda un pequeño castañar.
El camino continúa en suave ascenso hasta llegar a un impresionante quejigo centenario, donde hacemos una pausa para fotografiarlo y echar un trago mientras nos desprendemos de algo de ropa, pues ya hemos entrado en calor, y el sol aunque asoma tímidamente, calienta.
Reanudamos la marcha y alcanzamos el Collado Ñañas, desde donde giramos a la derecha por un camino que abandonamos unos metros después, para tomar la senda que lleva al mirador del Risco Ñañas. Es un paraje precioso, con varias plataformas rocosas, rodeado de formaciones verticales de piedra. El mirador, se asoma hacia el Este-Noreste y nos ofrece una panorámica perfecta de la comarca de la Jara con Espinoso del Rey en primer plano.
Hacemos una pausa para recuperar fuerzas, tomar algo de alimento y bebida y hacer fotos. El día amenaza lluvia y comienza a lloviznar mientras volvemos sobre nuestros pasos hasta el Collado Ñañas.
Ahora tomamos un camino en dirección Oeste durante 200 metros. Cuando el camino gira hacia el sur, lo abandonamos y tras caminar unos 50 metros entre las jaras, tomamos un sendero intermitente, que nos llevará a la cima del Pico Carquesales, que alcanzamos tras una pequeña trepa. Estamos en el techo de la ruta (1212 m) y hacemos la foto con la bandera del club.
Comenzamos el descenso en dirección sureste atravesando un pinar y tomamos el camino que baja hasta la Naciente de la Cabrera. Se acerca la hora de la comida y paramos en una zona abierta con poca vegetación, pero a la sombra, y damos cuenta de las abundantes viandas, café incluido, que hemos traído.
Lástima que nuestro compañero Luis (presidente de nuestro club) no se encuentre bien y solo puede mirar como disfrutamos la comida mientras él se conforma con una bebida isotónica.
Tras un agradable momento de charla, retomamos el camino de vuelta y después de media hora de caminata, alcanzamos el punto inicial y final de la ruta.
Unos ejercicios de estiramiento, dejamos las mochilas en los coches y nos sentamos en la terraza del bar de la casa rural, donde disfrutamos de agradable charla y cervezas frías.
La ruta toca a su fin. Ha sido un buen día de campo y naturaleza.
