Datos Básicos: La longitud de la ruta fue de 17,5 km. En cuanto a la duración fue de 7 horas. El desnivel acumulado positivo fue de 730 m.
El punto y hora de Inicio fue el aparcamiento situado a la salida del pueblo de Navaltoril, en dirección a Las Hunfrías, a las 9:30 horas, participando en la actividad un total de 8 socios en una mañana fresca y soleada.

Crónica: Con puntualidad de todos los participantes, iniciamos la ruta tras dejar los coches en el punto de partida. Andamos unos 150 metros por la carretera de Las Hunfrías que discurre en paralelo con el río Gébalo. Al llegar a la altura de un pequeño puente, dejamos la carretera y cruzamos el río, que debido a las lluvias y la nieve del invierno, lleva bastante agua.
Seguimos una senda poco definida que se debe abandonar antes de cruzar un arroyo y paralelos a este, andamos un tramo en dirección sur entre jaras y vegetación baja, que no sigue una senda marcada, pero que está indicada en el track que nos guía en la ruta. Ahora nos adentramos en un pinar y al fin tomamos un camino (El camino de las Tejadillas a Navaltoril), que discurre paralelo a la Garganta de las Barrosas. El camino se estrecha en una senda que asciende de forma pronunciada, hasta que se alcanza un collado, desde donde acometeremos la ascensión al Pico Moradas.
Desde el collado, la senda desaparece y la pendiente es muy pronunciada. Avanzamos por un hermoso robledal salpicado de abundante musgo y sorteando un enorme canchal, que dejamos a nuestra izquierda. Zigzagueamos para vencer la pendiente y siguiendo el trazado de pequeñas trochas y plataformas de antiguas carboneras, vamos ganando altura hasta llegar a una plataforma más grande junto a un tejo, donde nos reagrupamos. Estamos cerca de la cumbre y tras un último esfuerzo, alcanzamos la cima, que es una pequeña meseta pedregosa y de escasa vegetación con un pequeño promontorio con el vértice geodésico asomando a la cara norte.
El día es espléndido y las vistas magníficas: La Sierra Fría y el Rocigalgo al este, la Sierra del Castillazo y el Pico Aljibes al Norte, el Valle del Gébalo hacia el Oeste-Noroeste y la Sierra de Altamira al Sur. Siguiendo la misma cuerda del Moradas al Oeste, se divisa el Atalayón y las antenas del Pico Castillazo, que es hacia donde nos dirigimos.
Nos hacemos la foto tradicional de cada ruta con la bandera del club, y buscamos un pequeño resguardo unos metros más abajo del geodésico y hacemos una pausa para reponer fuerzas.
Tras la pausa, retomamos la marcha por la meseta pedregosa y tras unos 200 metros, enlazamos con el camino que nos lleva al Castillazo y el mirador del Valle del Gébalo, que fotografiamos desde esta privilegiada atalaya. Descendemos un tramo pedregoso y de vegetación espesa y volvemos a pisar el camino que se asoma al Rincón de Anchuras y la aldea de Enjambre. Pasamos junto al nacimiento de río Fresnedoso y unas curiosas formaciones rocosas con claros ejemplos de sinclinales y anticlinales y alcanzamos el Collado Piedralba, donde hacemos la parada para comer. Disfrutamos de las viandas y del momento y tomamos el camino, que entre los pinares de las Tejadillas, nos devuelve a Navaltoril.
Tras encontrar cerrado el bar de Navaltoril, nos dirigimos a Robledo del Buey, donde el bar está abierto y finalizamos la jornada tomando unas cervezas.

Ruta CXII: Navaltoril – Pico Moradas – Castillazo