Datos Básicos: Inicialmente 13 participantes y finalmente 12, pudimos realizar una ruta de unos 17,5 Kms. de longitud y unos 850 metros de desnivel acumulado, en un día a veces nublado, sin apenas viento y con una magnífica temperatura para el desarrollo del senderismo.

Crónica: Para cumplir con las debidas medidas de seguridad y cumplimentar la actual normativa, para realizar la ruta constituimos dos grupos de seis participantes, que nos reunimos por separados cerca de la Plaza de España del Real de San Vicente y fuimos siempre separados al menos por una distancia de 100/150 metros, pero constantemente enlazados a través de los walkies-talkes de los que dispone el Club.

La ruta la realizamos desde el término municipal de El Real de San Vicente, por la Sierra de San Vicente en la Provincia de Toledo y seguimos el trazado señalizado del sendero PR-TO 21, sendero de pequeño recorrido con marcas de pintura blanca y amarilla, inicialmente con marcas visibles, pero inexistentes en la bajada desde Cabeza del Oso, donde solo unos hitos de piedra señalan una posible bajada. .

Salimos a las 09:00 horas del aparcamiento al que se llega desde la Plaza de España por la Calleja y tomamos en dirección Norte hasta el panel informativo de la ruta, junto a unos antiguos lavaderos y una fuente. Desde el inicio afrontamos un largo ascenso de algo más de 8 Kms. que salvando más de 600 metros de desnivel, nos llevó hasta el vértice Pelados en algunos tramos coincidiendo con la Senda de Viriato, sendero de gran recorrido GR 63.

Durante el ascenso vimos algunos magníficos castaños, uno centenario prácticamente a la salida del pueblo y un par de fuentes antes de llegar al Puerto de San Vicente, las fuentes Fría y del Bonal. En el puerto había vehículos y familias disfrutando de un pequeño bosque de pinos, por lo que nada mas reagrupados, continuamos nuestra marcha en dirección al Vértice Pelados.

Abandonamos el puerto, desde donde se divisaba una senda que subía al Cerro de San Vicente y en nuestra ruta, llegamos a la fuente del Contador y posteriormente al collado. En el collado tomamos una senda embarrada en algunos tramos que nos llevó a la cima de Monte Pelados con sus 1331 metros de altura. Desde aquí pudimos disfrutar de unas estupendas vistas, pero después de realizar algunas fotos, para salvaguardarnos de un incomodo y frio viento reemprendimos la bajada por el mismo camino hasta el collado.

Poco antes de alcanzar el collado, en una amplia explanada que nos permitía mantener las distancias de seguridad, realizamos una primera parada para reponer fuerzas y después rodear el Monte Pelados, pasar muy cerca del Collado de los Ceniceros 1216 metros de altura y rodear el Cabeza del Turmal, las Lanchas del Majonguil y la zona de El Saucejo, inicialmente por camino y después empinada senda en descenso, llegamos a la carretera CM-5001.

Cruzamos la carretera y tomamos una senda difusa y pobre en marcas del PR-TO21, con pendiente bastante acusada que sumaba cansancio a nuestras piernas que empezaban a notarlo y por ella, llegamos al vértice geodésico con sus 1101 de altura de Cabeza del Oso, un espectacular mirador natural. Allí después de aprovechar las magníficas vistas, comer y descansar, nuestro compañero Lorenzo acometió la parte histórico cultural de la ruta y nos explicó que nos encontrábamos en un lugar que por su situación privilegiada (control del Valle del Tajo al sur y del Valle del Tiétar al norte) había sido lugar de asentamiento humano desde la edad del bronce. De estos asentamientos, quizás el más relevante fue el que protagonizó, allá por el siglo II a.C., la rama vetona de los celtas que ocupaban mayoritariamente la Lusitania, región que no sólo comprendía el actual Portugal, sino que se extendía hacia el este abarcando gran parte de Extremadura y la zona más occidental de la provincia de Toledo (donde nos encontrábamos). De esa época precisamente, data la creencia de que el lusitano Viriato, incansable luchador contra los romanos, estuvo refugiado en el castro que se emplazaba (y del que aún se pudieron ver restos) en la cima de la Cabeza del Oso, más conocida por aquel entonces como Monte de Venus.

Comenzamos después el descenso, con precaución debido al estado y pendiente de la ruta, por la vertiente sur por una vereda algo difusa, las marcas brillaron por su ausencia en esta parte, apenas unos hitos de piedra por lo que el bajar costó algo más hasta un camino que entra en el pueblo. Callejeamos hasta alcanzar la plaza del pueblo, a la que llegamos a las 15:30 horas y en una amplia terraza, sentados en grupos separados, paliamos algo nuestra sed, para posteriormente acometer el camino de vuelta en los coches hasta casa.

CXI Ruta: El Real de San Vicente – Monte Pelados – Cabeza del Oso – El Real de San Vicente