Datos Básicos: Se trata de una ruta en la que se subió al Risco de la Cruz como punto más alto. Se realizaron 17 kms en 6 horas, con un desnivel de 777 metros. Participaron 15 socios y 3 no socios.
Crónica: Tras disfrutar de un café en el bar Bomba de Mijares, el grupo se trasladó al aparcamiento de la piscina natural y se dejaron los coches. Tras una breve explicación, se cruzó la garganta de la Torres y se tomó un camino ancho que cruza las gargantas de Guaraldos y del Topo, así como la gargantilla Rebollera. Los pinos que flanquean el camino, mantuvieron al grupo a la sombra y por el momento los libraron del calor, que ya empezaba a notarse a medida que avanzaba el día.
El grupo abandonó el camino y se tomó un sendero que zigzaguea en constante pendiente hasta alcanzar el Risco La Cruz, que es el techo de la ruta.
En su rocosa cima, se halla una impresionante escultura de Jesús Crucificado que da nombre a la montaña, y a sus pies, se realizó la foto de grupo con la bandera del club. Desde ese punto, hay unas vistas preciosas de todo el Valle y del Puerto de Mijares. Se realizó una pausa y se aprovechó para reponer fuerzas.
Se inició el descenso y al llegar a una bifurcación, un error del organizador, desvió ligeramente la ruta y se tuvo que atrochar unos 200 m por un pinar y cierta pendiente, hasta volver al trazado de la ruta junto a una caseta de control de un depósito/tubería de canalización.Desde aquí, se inició un suave descenso por buen sendero paralelos a la Garganta de Argallón, para después girar a la izquierda en dirección a Gavilanes. El calor comenzó a hacer se notar y poco antes de llegar a Gavilanes. El grupo realizó la parada para comer junto a una fuente bajo la sombra de un roble centenario.
Tras reponer fuerzas, El grupo llegó a Gavilanes y lo atravesó sin detenerse, pues apretaba el calor y hacía mella en las fuerzas, pero no en el ánimo.
El camino hacia Mijares, se hizo duro pues zigzaguea en pendiente atravesando de nuevo la gargantilla Rebollera con el sol y el calor castigando al grupo sin tregua.
Finalmente, y tras hacer varios descansos para animar y esperar a algunos compañeros, se llegó a Mijares donde se puedo al fin disfrutar en la piscina natural, que al ser sábado y hacer mucho calor, estaba llena de gente. El agua estaba fría, pero reconforta y reanima los maltrechos cuerpos senderistas. Ahora unas cervezas reaniman el espíritu y se da por finalizada la ruta.
