Datos Básicos: Se trata de una ruta en la que se subió al Cerro de San Pedro. Se realizaron 10 kms en 5 horas, con un desnivel de 480 metros. Participaron 7 socios y 3 no socios.
Crónica: Una vez reunidos todos los miembros del grupo en el punto de inicio, una zona de aparcamiento que se encuentra alado de las ruinas de una antigua casa de peones camineros, se explicó brevemente la ruta, indicando que la mayor dificultad sería la parte inicial, ya que se salvaría todo el desnivel de subida hasta la cumbre en muy poca distancia, por lo que se subiría a un ritmo muy calmado para tratar de no dejar a nadie detrás.
Justo al iniciarla marcha, y sin que el sol se haya ocultado todavía, hubo que saltar un pequeño murete de piedra que separa la zona de aparcamiento, pero no fue ningún problema ya que al ser muy bajo no presenta ninguna dificultad. A continuación, el grupo se encontró con el sendero que lleva directamente al Cerro de San Pedro, el cual tiene fuertes desniveles en determinados tramos, por lo que se gana altura muy rápidamente.
Según se va ganando altura y al mirar hacia atrás, se empezaron a apreciar unas espectaculares vistas de La Cuerda Larga, con el sol ya oculto por detrás, lo que indicaba que quedaba poco tiempo de luz solar. Según se iba progresando con la subida, los miembros que estaban en cabeza tuvieron que realizar alguna pequeña parada para esperar a los que se habían quedado algo más rezagados y reunificar el grupo, ya que con el sol ya debajo del horizonte cada vez había menos luz y se empezaba a ver algo peor.
Una vez alcanzado el Cerro de San Pedro se realizó una parada bastante larga para cenar y reponer fuerzas, momento en el que los miembros más atrevidos del grupo realizaron una pequeña trepada para subir la atalaya en donde se encontraba el vértice geodésico, el cual indicaba el lugar más alto del cerro. También se comentó la existencia de un cuaderno de visitas que se encuentra guardado en una caja metálica junto a la atalaya donde se podía firmar y escribir un breve comentario para dejar constancia de que el club había estado ahí. Después de cenar, y ya siendo totalmente de noche, llegó el momento de retomar la ruta andando en dirección al Cordel de Hoyo de Manzanares, esta vez utilizando las linternas y los frontales para poder ver en la oscuridad, ya que a pesar de que había luna llena, todavía se encontraba bastante baja, por lo que no proporcionaba suficiente iluminación.
Una vez alcanzado el Cordel y tras saltar otro pequeño muro que tampoco presentó ninguna dificultad, el resto de la ruta ya transcurriría pon una pista bastante sencilla. A partir de ahí, la luna ya estaba bastante alta e iluminaba lo suficiente como para poder apagar las linternas y frontales y andar con total seguridad.
La pista terminaba junto a la carretera que lleva al punto de inicio, por lo que se siguió un corto tramo por un senderito que se encontraba junto a la carretera. Una vez en el punto donde se inició la ruta, y antes de que el grupo de despidiera hasta la siguiente ruta, se hizo la tradicional foto con la bandera, ayudados por la iluminación que daba una linterna.
